Creatividad: un don de todos

Desmintiendo los mitos

La creatividad, aunque muchos crean lo contrario, no es un don divino que las musas distribuyen a voluntad a unos pocos afortunados. Los seres humanos son creativos por naturaleza, el ejemplo más claro son los niños. Cuando se es niño, una caja puede ser una nave espacial, un carro de carreras, un castillo encantado o cualquier otra cosa, pero conforme se crece una caja se convierte en… una caja.

Los creativos, dice el mito, son genios solitarios, con habilidades innatas, grandes expertos en un tema, que en un momento de “eureka” idean algo extraordinario que los separa del resto de mortales. No obstante, David Burkus, autor de The Myths of Creativity, demuestra que nada podría estar más lejos de la verdad. Para desatar la creatividad, según Burkus, lo necesario es contar con motivación intrínseca, cierto conocimiento técnico y un ambiente que promueva los esfuerzos creativos. Las mejores ideas se desarrollan en equipos multidisciplinarios, a través de un proceso de preparación, incubación, revelación y elaboración.

 

Confiando en el proceso

El primer paso para ser creativo, aunque parezca sin importancia, es querer serlo. Con esfuerzo y constancia, la creatividad se facilita hasta el punto en que pareciera ser una característica “innata”. Sin embargo, aunque sea atractivo pensarlo, nadie nace con buenas ideas. Una cualidad usual de las personas creativas es no precipitarse a juzgar o decidir, existen infinitas soluciones para cada problema. Si se prueban varias ideas antes de cerrarse en una sola, es más probable conseguir un mejor resultado. En retrospectiva, los mejores resultados parecen ser provocados por una persona con características especiales, pero en muchas ocasiones se trata simplemente de acciones juiciosas y meditadas.

Los hermanos Tom y David Kelley, socios de la firma de diseño IDEO, describen el proceso de innovación de la firma como una variación de 4 pasos. Todo empieza con la búsqueda de inspiración, a través de la empatía genuina por los consumidores. Después, se lleva a cabo un proceso de síntesis, en el que se destacan los patrones accionables encontrados. A lo cual le siguen la ideación y la experimentación, de tantas ideas y prototipos como sea posible. Por último, se da la implementación, que conlleva toda la planeación para entrar al mercado. Ninguno de estos pasos está fuera del alcance de la persona común. De manera que, si como un niño, las personas fueran más curiosas, trataran de aprender de sus alrededores, intentaran muchas formas distintas de lograr un mismo objetivo, celebraran pequeñas victorias y aprendieran de sus errores, se darían cuenta del enorme potencial creativo que llevan dentro.

 

Administrando los esfuerzos

Lamentablemente, como todos los mitos en algún momento del tiempo, los referentes a la creatividad son ampliamente creídos. De ahí, que la mayoría de empresas siga separando los roles “creativos” de los “no creativos”, creando una clara división en la organización y una amplia desventaja en comparación a empresas que adoptan e impulsan los esfuerzos creativos.

Para que verdaderamente exista creatividad dentro de una organización, es necesario crear una cultura que continuamente le de espacio a lo nuevo, sin temerle demasiado al riesgo del fracaso. Ed Catmull, cofundador de Pixar, describe algunos principios para promover y mantener la creatividad en su libro Creativity Inc. Catmull recomienda adoptar acciones tan simples como: confiar en las personas y sus habilidades, crear un ambiente donde todos puedan dar su opinión sin reserva y sin miedo a las consecuencias y que las victorias/fracasos de un grupo sean las victorias/fracasos de todos. En un ambiente que promueve la creatividad todos son más creativos. Sin embargo, ese tipo de ambientes deben crearse deliberadamente, y mejorarse continuamente.

 

Obteniendo los beneficios

Los seres humanos actúan en base a hábitos, y son atraídos por lo familiar, ya que lo desconocido puede ser peligroso. Por eso, pareciera ser más seguro descartar una idea nueva, que aceptarla y promoverla. Sin embargo, el estatus quo puede ser igual o más riesgoso aún. Si una organización no esta dispuesta a innovar, algún competidor puede tomar esa oportunidad y obtener una ventaja extraordinaria.

Una idea por si sola no garantiza el éxito. Incluso si se crea un producto o servicio superior, es probable fallar rotundamente. Por eso, los esfuerzos no culminan en una idea, la idea es simplemente uno de los pasos. La creatividad, y la innovación a la que lleva, no son necesariamente algo sencillo, pero todos pueden ser creativos sin necesidad de características especiales. ¿Por qué no ser creativo entonces? los beneficios se observan en todas partes, en una empresa que crea un producto innovador, en una fundación que busca nuevas soluciones a viejos problemas, en un trabajador que hace un proceso más eficiente o en una persona cualquiera que logra cambiar al mundo.

 

oie_transparent

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: